Fotos de España y Publicación 2

( Después de las fotos está el texto en español )

 

Publicación Nº 2: Una mosca española sobre una lámpara azul

Texto: Clémence Egnell
Fotografías y traducción al español: Andrés Fluxa

Luego de un baño en el bravo mar de la costa vasca francesa (que casi me costó una rodilla) atravesamos los Pirineos por el Valle de Aldudes. Tomamos un camino sinuoso al encuentro de vascos: boina para el señor; moño y vestido negro de hermosos motivos para la señora. Vascos que en el primer contacto tienen un aire duro y cerrado pero que con el tiempo se vuelven gentiles y cariñosos. Maritxu (a quien encontramos antes de la frontera española) nos dijo que es una forma de protegerse de lo desconocido, y que los vascos tienen miedo porque la mayoría no ha salido de su tierra, más allá de los que por diversos motivos emigraron a otros países desde siglos atrás. En cuanto a nosotros, salir de Francia nos costó una subida de dos días hasta el paso de Lepoeder, para bajar en sólo dos horas a la ciudad de Pamplona, primer y último pedazo de la España de las postales. De ahí en más, el desierto, en Navarra y en Aragón.

Ya nos habían advertido cuando pedimos información para trazar el camino hacia el Mediterráneo: « por ahí por donde ustedes quieren pasar, no hay nada« . ¡Muy bien, vamos! Evidentemente, no hay nadaHay bastante para ver. La belleza del desierto, sus colores, su inmensidad; pueblos pequeños y tranquilos con sus plazas, bancos, fuentes de agua y, claro, españoles! Pero no muchos jóvenes, para decir la verdad… Y aunque el gobierno paga un subsidio a las parejas que esperan un bebé para que se muden a los pueblos en peligro de extinción, la estrategia parece insuficiente. Normal: los jóvenes (y el grupo es ancho) están dónde hay trabajo. Y en esos pueblos ya no hay mucho que hacer. Hubo una época de plena actividad, cuando no había tanta tecnología y la agricultura ocupaba más gente. Pero de aquellos tiempos sólo quedaron como tristes testigos fábricas y graneros abandonados que insuflan tristeza y melancolía a los pueblos.


Con la idea de hacer un vídeo sobre España buscamos encontrar a un músico para grabarlo. Para encontrarlo preguntábamos a las personas que nos cruzábamos en la panadería, en el bar o en la calle. Así, en la ciudad de Ejea de los Caballeros (vaya nombre…), nos hablaron de Fernando Pérez. Decidimos probar suerte y fuimos hasta la casa de sus padres, a donde nos habían dicho que podría estar. Y aunque él no estaba, la puerta se abrió en grande. « No, Fernando no está. Está viajando. Pero pasen, guarden las bicicletas aquí, sientensen, descansen, beban, coman… » Es extraño: parece que fueron cicloviajeros y saben exactamente lo que necesitamos! Patricia, la hermana mayor de Fernando, nos contó con gracia y entusiasmo la trayectoria de su hermano, que pasó bastante tiempo viviendo en Hawái, India y Egipto para absorber sus estilos e integrarlos a la música española. En el Cairo, Fernando y su mujer vivían cerca de la plaza Tahrir cuando la primavera árabe los sorprendió. Por la noche, como todos los habitantes del barrio, debían rodear sus cuerpos con gruesos cartones para protegerse, tomar un gran cuchillo de cocina y afuera! a la ronda de guardia! Había que evitar la quema de autos y los destrozos en el vecindario…

En Aragón el paisaje es espectacular: árido, manchado de trigales, con un relieve en general llano pero con esporádicas colinas que recuerdan a los paisajes de Lucky Luke. Pasamos bien, vaciando litros de agua por la sed y con pañuelo en la nariz por los incontables chiqueros de cerdos… ¡Eh, el jamón ibérico tiene que venir de algún lugar!

Un día hicimos un desvío en nuestra ruta para subir al monte de Monlora, dominado por un monasterio que desde muy lejos ya nos llamaba la atención. Andrés pensaba que arriba encontraríamos monjes o religiosas, y que íbamos a tener que simular estar casados para poder dormir allí. Por el contrario nos encontramos a Millán, un ermitaño barrigudo y ateo! Millán cuida del monasterio solo y a su modo. Su cocina parece un… mejor no decirlo… Y por la noche, durante horas, desaparece… Ahora estamos solos con Millán que nos ha ofrecido un plato de comida para recuperar las energías consumidas en el día. Nos cuenta que antes de encargarse del Monasterio fue empresario. Que ganaba mucho dinero y que tenía un buen coche. Pero tras la crisis y el divorcio… Nos dice que se siente mejor en Monlora. Sonríe y se calla. En ese momento una mosca se posa y muere electrocutada sobre una lámpara azul…

Barcelona, Cataluña, España
7 de agosto del 2015

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A propos Clémence Egnell

Ce blog décrit, illustre et raconte des moments vécus sur ou à côté de nos vélos, sur les routes d'Europe, d'Asie et d'Amérique. Bonne visite ! Clémence Egnell et Andrés Fluxa
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